“Primer amor, últimos ritos” o como un puñado de cineastas independientes comparten sus miradas

Primer amor, últimos ritos Anoche tuve el placer ver y participar de una proyección de cortos independientes, realizados por cineastas jóvenes de la ciudad de Buenos Aires, con los que compartí en algún momento muchas horas en la escuela de cine hace ya algún tiempo. Además de la proyección de mi VJ set Waterfall (disponible en mi sitio y en youtube con menos calidad) se vieron bastantes cortos, abarcando una diversidad de miradas y estilos sorprendente.

Una de las cosas que me llamó gratamente la atención fue la impecable calidad técnica de todos los cortos, sin importar su soporte (los había en video y en film) tanto la imagen como el sonido estuvieron a la altura de las circunstancias. Las instalaciones del lugar debo decir que también tenían la calidad acorde.

No quiero hacer una crítica de ningún corto en particular, mi deseo es mas bien hacer una brevísima reflexión sobre este grupo de personas, de almas, entre las que me incluyo, que vienen hace tiempo intentando transitar un camino, una búsqueda de la mirada, de un lugar donde pararse para decirle al mundo: así lo veo yo.  Creo que ha pasado bastante tiempo desde nuestros primeros intentos, y se nota.  Creo que pudimos ver un cine muy sincero, muy de autor (no solo por el hecho de ser muchos produciones unipersonales, sino también porque en aquellos donde el trabajo fue colectivo, se trató de un cine sin compromisos con nadie, mas que con la expresión misma y eso se nota), la selección a cargo de los organizadores fue impecable.

Puedo decir que estoy orgulloso de haber sido invitado, de poder formar parte, y desde aqui me gustaría agradecer por un lado y llevar mi palabra de aliento por otro, a todos los que están en esto. Están en esto de decir lo que piensan, en esto de expresarse, porque no pueden evitarlo, porque les sale del alma, porque lo necesitan para seguir vivos. Un abrazo grande para todos.

Fake HDR parte 2 o Cómo hacer imágenes con tone mapping a partir de una sola foto RAW en windows o linux

Muchas veces el aspecto surrealista que tienen las imágenes creadas con la técnica HDR son atribuidas precisamente a ese procedimiento. En realidad uno de los pasos de hacer HDR es aplicar lo que se denomina Tone Mapping (mapeado de tonos?). Este proceso consiste básicamente en reasignar los valores de color de una imagen con un rango dinámico ancho (16 bits por ejemplo) a un espacio de color nuevo (de 8 bits por ejemplo) conservando el nivel de detalle, sin alterar la saturación. Dicho de otro modo HDR no es lo mismo que tone mapping, aunque el primero puede incluir lo segundo. Las diferencias entre estas técnicas y sus combinaciones están muy bien explicadas en este ejemplo (en inglés).

Ahora, ya teniendo en claro que lo que queremos hacer es Tone Mapping, vamos a ver como hacerlo. Tenemos dos opciones a priori: tomar una foto en formato RAW (este formato es una especie de “negativo” digital) con nuestra cámara o bien tomarla normalmente (en JPEG, si la cámara no da otra opción) y convertirla a TIFF de 16 bits con nuestro editor favorito, esta última opción no ofrecerá tan buenos resultados. Una vez que tenemos nuestra imagen (RAW o TIFF) de de alto rango dinámico podemos aplicarle Tone Mapping.

Para lograrlo vamos a usar algun programa de los que se usan para hacer HDR, pero nuestra ventaja es que lo vamos a hacer con una sola foto. Alguno podrá preguntarse ¿por que hacer una imagen tonemaped de una sola foto si puedo hacer una HDR que luce mucho mejor? la respuesta es sencilla: a veces no podemos tomar tres – ni mucho menos mas – tomas idénticas a distinto nivel de exposición de una foto, tal vez tenemos una sola chance, un sólo momento, ya sea porque nuestro objeto se mueve, no tenemos trípode o simplemente no tenemos tiempo. En esos casos este procedimiento puede ser útil.

Ahora si: ¿qué programas usaremos? una opción, para windows, es usar Photomatix, la opción en software libre para linux se llama Qtpfsgui (si, un nombre super geek). En ambos casos el procedimiento será similar, cargar la foto, y ajustar las opciones de tone mapping a gusto. Finalmente la guardamos en formato JPEG o el que se prefiera y estamos listos. Tenemos nuestra foto que “parece HDR” a partir de una sola toma.